Mujeres que invierten: educación financiera, más inversores y una participación femenina que gana terreno

Representantes de la Cámara de Inversores junto a Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Americas.
Por: Isabel Malvido
La presentación de Mujeres que Invierten en la Legislatura porteña reunió a referentes del mercado, instituciones y profesionales en torno a un eje central del mundo de las inversiones: la ampliación y democratización del conocimiento. En tanto, la educación financiera, la cultura de inversion y el liderazgo femenino ocuparon el centro de la jornada.

La cámara de Inversores acompaño la presentación de Mujeres que Invierten, de la Dra Aldana Lara, quien convirtió por unas horas a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en un espacio para hablar de algo más que inversiones. La conversación pasó por educación financiera, liderazgo femenino, nuevas generaciones y un mercado de capitales argentino que en los últimos años sumó millones de cuentas y nuevos inversores que participan. 

Un escenario que abre oportunidades, pero también plantea una pregunta: ¿alcanza con facilitar el acceso al mercado o también hay que enseñar a transitarlo? 

Educar para generar confianza:

Para Ignacio Ortega Galo, presidente de la Cámara de Inversores de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la respuesta fue directa. “La confianza se construye mediante la educación financiera. No hay otra opción”, afirmó en diálogo con Pressisa. Su preocupación está puesta especialmente en los jóvenes, que hoy acceden mucho antes a cuentas de inversión, aplicaciones financieras y contenidos sobre mercados a través de las redes sociales. 

El acceso creció y la formación no siempre al mismo ritmo.

Ortega Galo advirtió sobre los riesgos de tomar decisiones únicamente a partir de recomendaciones que circulan en plataformas digitales, sobre todo cuando aparecen instrumentos complejos o estrategias con apalancamiento. 

Desde la Cámara, explicó, trabajan junto a otras instituciones como la Comision Nacional de Valores, CNV en iniciativas de educación financiera y buscan avanzar en proyectos que permitan acercar esos contenidos también a los colegios. Si los jóvenes comienzan antes a relacionarse con el dinero y las inversiones, la educación financiera también tiene que empezar antes.

Un mercado que cambió de escala:

Silvia Abeledo, directora titular de BYMA y consejera de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, aportó una fotografía concreta de esa transformación. Cuando BYMA comenzó a operar en 2017 había alrededor de 1,1 millones de cuentas abiertas. Hoy el mercado supera los 24,6 millones. Para Abeledo, ese crecimiento está estrechamente relacionado con la expansión de la educación financiera. También señaló dos fenómenos que acompañan ese proceso: una mayor participación de inversores del interior del país y un crecimiento sostenido de las mujeres dentro del mercado. En los últimos años, la participación femenina pasó de representar alrededor del 35% al 40% del total de inversores.

El dato dialoga directamente con el espíritu de Mujeres que Invierten.Ya no se trata solamente de acercar a más personas al mercado, sino de observar quiénes están llegando y qué barreras empiezan a quedar atrás. Abeledo también destacó el trabajo histórico de formación desarrollado desde la Fundación Bolsa de Comercio de Buenos Aires y la evolución de sus contenidos: de los tradicionales cursos sobre acciones y títulos públicos a nuevas capacitaciones vinculadas incluso con inteligencia artificial.

El mercado cambió. Y la forma de aprender sobre él también: 

La experiencia de abrirse camino de Marta Ubertone, consejera de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y vicepresidenta de Ubertone y Compañía, sumó a la jornada una mirada construida desde varias décadas dentro de la actividad bursátil. Su recorrido comenzó en bancos y continuó en la empresa familiar, vinculada al mercado desde hace cuatro generaciones. Recordó además sus comienzos en una profesión entonces marcadamente masculina. El camino, contó, fue “despacito, con perseverancia y con honestidad”. Su historia aporta otra perspectiva al crecimiento de la participación femenina: detrás de los porcentajes actuales hubo generaciones de mujeres que tuvieron que abrir espacios donde antes su presencia era excepcional.

Y para quienes hoy comienzan a invertir, dejó una recomendación sencilla: planificar, destinar una parte del ingreso a la inversión y pensar en el mediano y largo plazo. Acciones líderes, CEDEARs y bonos fueron algunos de los instrumentos que mencionó para una estrategia que, desde su experiencia, necesita especialmente una condición: paciencia. -¿Dónde están las oportunidades? Ubertone respondió: "Argentina siempre da oportunidades para invertir”.

Dentro de ese mapa identificó especialmente a minería y energía como sectores a seguir, aunque volvió a poner el énfasis en una mirada de mediano y largo plazo. Su planteo suma una dimensión interesante a la conversación de la jornada. Educación financiera no significa solamente saber cómo comprar un activo. Significa aprender a evaluar oportunidades, entender plazos, medir riesgos y evitar que la urgencia se convierta en estrategia.

Más mujeres en los espacios de decisión

El encuentro también contó con la participación de Julio Mariano Raffaghello, director de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas, quien destacó el papel de las instituciones en la generación de oportunidades y en la construcción de redes que favorezcan una mayor autonomía económica de las mujeres. La participación femenina en el mercado ya muestra números crecientes.

El próximo desafío es que ese crecimiento también tenga su correlato en los lugares donde se toman decisiones. Porque invertir también es decidir. Más acceso, pero también más conocimiento

La presentación de Mujeres que Invierten dejó entonces una fotografía que excedió al lanzamiento de un libro. Palpamos un mercado con más cuentas. Más jóvenes. Más mujeres. Más instrumentos. Y mucha más información veraz disponible que hace apenas algunos años. Pero justamente por eso, también una responsabilidad mucho mas grande.

La tecnología hizo más fácil el poder entrar al mercado de capitales. La educación financiera tendrá que ayudar a que ese acceso se transforme en decisiones mejor informadas. Porque democratizar la inversión no es solamente lograr que más personas puedan invertir. Es conseguir que cada vez más personas sepan por qué, para qué y con qué riesgos lo están haciendo.